En una sesión de Reiki, no es necesario que la persona se desnude, pues la energía traspasa todos los objetos, pero se aconseja desprenderse de calzado y cinturones para mayor comodidad.
Algunas personas se relajan profundamente, quedándose totalmente dormidas, lo que no influye en el resultado final. Algunas personas sienten un agradable cosquilleo que recorre todo su cuerpo. Otras en cambio sienten diversas sensaciones de frío o de calor en diferentes partes del cuerpo según fluye la energía, otras personas suelen ven colores, imágenes, ganas de reír o de llorar.
Hay quienes suelen experimentar una sensación muy agradable, como si estuvieran flotando o sienten diversas emociones que salen a la superficie y otras no sienten nada.
Cada persona es diferente por eso una vez finalizadas las sesiones recomendadas podrá realizar todas las sesiones que necesite y sin tiempo limitado. Cuánto más Reiki recibimos mejor nos encontramos, ya que sus beneficios son acumulativos.